Mi Parto en el Hospital Sant Pau de Barcelona [#PequeñaHistoriadeGael]

Parto Hospital Sant Pau Barcelona

Por fin ha llegado el día en el que os cuente cómo fue el día en que conocí a BebéPunk al otro lado de la piel. Os cuento cómo fue mi parto en el Hospital Sant Pau de Barcelona. Y si queréis ver la #PequeñaHistoriadeGael completa en ilustraciones, mirad aquí.

 

Pródromos

La primera contracción que noté en mi vida fue el 11 de septiembre a las 2:00 am. Hasta entonces yo no había notado nada. Ni braxtonjiks ni nada.

Fue como una ola que me recorrió de los pies a la cabeza, despertándome todo el cuerpo. Con el tiempo, he reflexionado y creo que era Gael diciéndome: “ya estoy listo, ¿empezamos?”.

En Barcelona seguía haciendo calor y yo dormía sola en el sofá. Pasé toda esa noche divirtiéndome, notando contracciones suaves que podía pasar respirando tranquilamente. Cuando PapáPunk despertó le dije con total alegría… “tengo contracciones”. Y él también se puso muy contento 🙂

Así pasamos el día. Con dudas, nervios… Con la pelota de pilates, bailes… a las seis y algo de la tarde las contracciones eran estables y cada dos-tres minutos. ¡Al hospital!

Pero como todos primerizos… aún no estábamos listos. Estábamos en realidad a 1 cm de considerarme de parto. Me llevé tres tactos vaginales para casa y casi dos horas de monitores super incómoda, en una silla que casi no me podía mover. Ahora con el tiempo, pienso que si me hubieran dejado hacer los monitores tranquila y en movimiento, el parto habría sido ese día…

Me mandaron para casa con un supositorio de barbitúricos, que se supone que no para las contracciones pero ayuda  a dormir. A mí a lo que me ayudó fue a tener un viaje psicotrópico como nunca había tenido. Mi suegro después me explicó que por eso las viejecitas antes estaban tan enganchadas a estos medicamentos para dormir…

Por la mañana las contracciones disminuyeron. Primero cada 15 minutos, luego cada media hora, luego cada hora. Después de comer, la cosa empezó a coger ritmo, y el dolor aumentó un punto.

 

Y así seguimos hasta las 4 de la mañana, cuando tenía contracciones cada 5 minutos, pero por la intensidad, decidí que nos íbamos al hospital otra vez, a ver qué estaba pasando. Y sí, esta vez si estaba de parto, con 4cm.

La No-Dilatación en el Hospital

Tras ser admitida nos adjudicaron una sala de dilatación. Son salas con monitor, una silla reclinable para el acompañante, una TV, luz bajita y un pequeño baño con ducha. Matizo: son salitas. La silla del acompañante y la pelota de pilates, apenas caben a los lados de la sala... para mí fue un entorno bastante incómodo, pero… sabía lo que había.

Después de unas tres horas y media, llegó el momento de hacer otro tacto… y… ¡sólo había dilatado otro centímetro más! Casi tres días muy intensos para no avanzar… Y ahí llegó el primer momento protocolo de hospital: “habría que ir rompiendo la bolsa a ver si avanzas”.

Ante esa perspectiva, esperé una hora más y pedí la epidural.

El Catedrático de la Epidural

Un ratito después apareció el anestesista, con la residente avanzada y el estudiante. El hospital Sant Pau es universitario, asique si eres pudorosa o no quieres en tu parto visitas de estudiantes, quizá no sea el mejor sitio para dar a luz. A mí, la verdad, me da igual. Tengo un hermano sacándose el MIR y mis suegros son médicos, asique entiendo que tienen que aprender de alguna manera.

El caso es que el señor catedrático no estuvo de acuerdo con ponerme la epidural hasta no:

  • hacerme un examen de posibles efectos secundarios
  • explicármelos todos de pé a pá

No sé si os lo imagináis. Pero poneros en situación: contracciones cada 3 minutos (bastante dolorosas), luces a tope, 5 extraños (porque además entra la auxiliar y la enfermera) y yo en la pelota escuchando a ese señor dar su clase magistral.

Por eso se quedó con el apodo del Catedrático.

 

La epidural puesta fue gloria bendita. Acto seguido, me rompieron la bolsa (sí, ya, mal hecho por mi parte, pero hijas mías, ya puestas en esa situación, lo acepté). Las contracciones se hicieron más efectivas y fui dilatando durante tres horas… hasta que de repente, todo se estropeó. Efecto secundario número uno de la epidural: puede que no funcione.

No sé como deciros… ¿me dolía? Pues sí. Pero no era tanto el dolor sino que yo sentía que Gael ya empujaba para bajar y algo me impedía empujar. Imaginaros. Yo y PadrePunk mirándonos aterrorizados, solos en la minisala de dilatación pensando… ¿puedo empujar YA? 

Esta fue la peor parte del parto, porque llamamos, y llamamos y llamamos y nuestra comadrona tardó media hora en venir porque estaba atendiendo un parto. Mientras yo seguía pidiendo que por favor me explicaran qué hacer, que me dolía y que estaba con esas.

Mi comadrona vino y primero me puso más anestesia. Chute directo al catéter. Nada. A los 15 minutos, asustada, llamó a anestesia. Pero ellos estaban también con otros partos y entre pitos y flautas tardamos una hora y media en ver aparecerles de nuevo.

Decidieron mover un poco el catéter y meterme otro chute directo. Nada. No se creían lo que les decía. Total, decidieron volver a pinchar desde cero la epidural. Ahí lo hizo el catedrático y debió pensar: “¿te duele? Pues esto lo arreglo yo en un periquete”. Y me dejó KO.

¿Qué pasó en este rato? ¿Por qué ese dolor cuando íbamos tan bien? Justo antes de cambiar el catéter me hicieron un tacto: había dilatado CERO y tenía el cuello del útero rígido otra vez. O sea: el parto iba para atrás.

Expulsivo NO Respetado

Y aquí viene la parte que menos nos gustó de nuestro paso por el hospital: el expulsivo. Como sería la segunda epidural que en 20 minutos estaba en completa.

Aparecieron 2 ginecólogas y varios estudiantes. Otra matrona más. Pincharon a Gael, por segunda vez, para ver su PH y nos dijeron que todo estaba correcto. Cosa que yo no logro entender, porque tampoco hacía tanto que habían roto bolsa y no nos dijeron nunca que las aguas hubieran salido manchadas.

 

Me hicieron empujar ahí mismo unas cuantas veces, para acto seguido llevarnos al paritorio. Y empezamos allí mismo a empujar, yo, guiada por sus indicaciones porque no sentía nada. Al parecer, Gael se daba la vuelta como no debía, por lo que me pidieron permiso para utilizar ventosa, y accedí, siempre que no me hicieran episiotomía. Si querían hacerla, entonces prefería esperar un poco y darle oportunidad para girarse bien.

La matrona apretó mi tripa. No estoy 100% segura de que fuera la kristeller, pero me apretaba y eso me disgustó y me molestó bastante. Intenté quitarla con la mano una de las veces pero me la colocó para agarrarme en las agarraderas de la cama.

Y Gael nació. Pero yo no le sentí, ni le vi, ni me le enseñaron, ni le oí llorar, ni nada. En mi plan de parto estaba claro que queríamos dejar el cordón latir, piel con piel… pues nada. Naranjas de la china. 

Doy GRACIAS infinitas al personal que cuidó de Gael, pero esta parte de mi parto NO fue respetada. Por varias cosas. La primera es que creo que , con un APGAR 6-7-7,  las primeras maniobras para hacerle respirar podrían haberlas hecho encima de mí. Al menos así habría visto al niño. Y sabría qué le pasaba.

Porque me enteré después de mandar a PapáPunk varias veces ir y venir a ver qué pasaba, sin éxito, no le dejaban acercarse al bebé. Y NADIE de esa sala parecía percatarse de que ahí había una mujer con el periné desgarrado que quería saber qué pasaba con lo que más le importaba del mundo en ese momento. La comadrona apuntando cosas, las ginecólogas “te vamos a dar unos puntitos”. Los neonatólogos en una esquina con el bebé.

Yo, a voces: ¿¡¡¡¡¡HOLA?????!!!! ¿ALGUIEN ME PUEDE DECIR QUÉ LE PASA A MI HIJO?

Ginecóloga: Ah, tranquila, ha aspirado un poquito de meconio, pero tú tranquila que está bien.

Además, dieron un trato muy inhumano a la placenta, esa obra maestra de mi naturaleza como mujer que ayudó a la vida a desarrollarse en mi interior hasta darme a BebéPunk. De hecho, PapáPunk vio en vivo y en directo como salía y como simplemente la dejaron estrellarse contra el suelo. Cada vez que lo pienso me pongo muy triste, la verdad.

Por suerte, nos reconciliamos con el trato del hospital gracias a su unidad de neonatología, pero esta es otra parte de la #PequeñaHistoriadeGael que os contaré otro día 😉

 

6 Replies to “Mi Parto en el Hospital Sant Pau de Barcelona [#PequeñaHistoriadeGael]

  1. Yo justo hoy fui a escuchar la charla sobre tipos de parto en sant pau y me gustó bastante! La jefa de las llevadoras me pareció muy dulce y muy pro parto respetado! Pero tendré en cuenta tu historia. Tu porque elegiste sant pau? Estoy dudando mucho si ir aquí o a la maternidat…Me toca aquí

    1. Hola Marina! Elegí Sant Pau porque me tocaba aquí y porque lo tengo como a… 5 minutos andando de casa 🙂 Que quede claro que no es que fuera un parto terrible, pero tampoco fue idílico… Yo era primeriza y son muchas cosas: no sabes a qué te enfrentas, no sabes cómo vas a reaccionar… Después de tres días con contracciones pues claro, llegas y ya te lo cuestionas todo… Hay muchas llevadoras MUY majas y otras más “normales” y tradicionales… Yo ni siquiera valoré ir a la mater por lejanía con respecto a casa, asique si en tu caso no es un factor, te diría que vayas y lo veas y compares. Yo todo el mundo que conozco que ha dado a luz en la mater me ha hablado maravillas… incluso en partos que acabaron con cesáreas.

  2. Hola guapa, he leído tu historia y entiendo ambos puntos. Que no te dejaran coger a tu hijo fue necesario en cuanto a que si no sabían lo que le pasaba iba a ser mucho más cómodo para ellos y más seguro para el bebé examinarle lejos de ti donde pudiesen verlo bien. Yo tuve a mi hija en julio en el mismo hospital y mi parto fue respetadisimo, me la saqué yo misma, pude ponerme en una posición fácil para mí y nada más expulsar la placenta (no la dejaron caer, la cogieron y la examinaron bien) me dejaron a solas con mi hija y mi pareja haciendo el piel con piel. Aunque también tengo que decir que yo decidí no ponerme epidural y no tuve ningún problema. El problema de la epidural es que SIEMPRE frena un poco el parto y los efectos que puede tener son nefastos. Supongo que cada experiencia es diferente y cada miembro del personal también, ya que coincidí con diferentes matronas esa noche y a pesar de que mi decisión de no ponerme epidural fue muy respetada, no dejé de recibir mocos por parte de una de las matronas cada vez que me quejaba de dolor, del estilo “no te quejes si tú has decidido pasar dolor”. En fin. Un saludo!

    1. ¡Gracias por pasarte! Sí, la epidural siempre puede llevar por caminos insospechados… al ponérmela, ya lo sabía. De hecho, al ponérmela incluso acepté ya mentalmente la cesárea… Es un rollo que parir sea una “lotería” a ver con quién te toca, y más en un hospital tan bueno como el sant pau!!! Pero poco a poco se va avanzando, seguro que hace unos años un parto como el tuyo ni lo dejarían hacer 🙂

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